sábado, 28 de julio de 2012

el día a día en la granja...



Algo más hicimos en las tres semanas que finalmente pasamos en “Holiday House”, que así se llama esta granja y bed&breakfast. Por ejemplo, una vez por semana íbamos a otra granja vecina que se dedica en exclusiva al cultivo de “blueberries”, es decir, arándanos dulces. Son diferentes que los que tenemos en España o al menos nosotros nunca los habíamos visto antes, tienen un color azulado y cuando están maduros son muy morados y el sabor es alucinante, súper dulces.



Lo bueno es que como en esa granja tienen un puñado de hectáreas de blueberries, la abren unas cuantas horas al día para que todo el mundo pueda ir a cogerlas y las pague a peso. Tantos kilos de esta fruta trae consecuencias… helados, tartas, mermeladas, infinidad de dulces ideas para comerlas, ummmm.


Y Jordi estuvo especialmente atareado durante las semanas en la granja. Necesitaban construir una nueva caseta para proteger la bomba hidráulica, para que nos entendáis, al lado de los establos tienen un pozo de donde sacan el agua para los animales y, claro, aquí los inviernos son duros así que hay que tener una construcción donde la instalación eléctrica quede protegida.

Era la primera vez que tenía que construir algo de tales dimensiones, desde un principio todo pareció muy fácil…


… pero siempre aparecen efectos externos que alteran tu trabajo.


Poco a poco iba tomando forma...


 ... hasta llegar al punto final.


Otra tarea de la que nos hemos hecho responsables durante cada uno de los días en la granja ha sido en la recolecta, limpieza y empaquetado de huevos. Solíamos ir cada día a las dos del mediodía y otra vez a las ocho de la tarde. Cada día era una sorpresa la cantidad de huevos, alrededor de unos 50-60 diarios nos daban las noventa gallinas.



Los fines de semana tampoco teníamos mucho que hacer así que Iva nos ofrecía todas las posibilidades a su alcance. Un día decidimos ir a probar su canoa por el lago que tenemos justo al lado de casa. El recorrido fue bastante tranquilo dentro lo que cabe, es difícil mantener el rumbo de las embarcaciones que van con remo pero estuvimos un par de horas entretenidos. Cuando decimos bastante tranquilo ya especificamos el recorrido porque lo que es la salida de la embarcación fue una odisea. Tamara decidió salirse de la canoa nada más llegar a tierra, desequilibrando totalmente la embarcación, así que Jordi, la cámara y todo lo demás acabaron remojados en el agua sucia.


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